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 Apartamento de Frankie, Justo en el barrio chino.
Frankie
Posted: Aug 28 2008, 05:51 PM


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Decidió dejar su motocicleta en el estacionamiento del hospital y luego llamar a alguno de sus paisanos chinos de los Xhing-hu para que se la trajera a casa, llevando a Jules en taxi hasta su propio hogar; no era que quisiera hacerlo, pero, aunque sabia en que edificio vivía el muchacho, no estaba seguro de en que departamento, y tampoco tenia ganas de ir preguntando puerta por puerta, quizás era el que estaba a un lado de él, pero honestamente Frankie no recordaba cual era, ni en que piso.

Le soltó sobre su lecho sujetándolo de la espalda y la cabeza, haciéndosela caer suave sobre la acolchada almohada, arropándole y dejándole a un lado, en la mesita de noche, la lista que le dieron los doctores, saliendo del cuarto hasta el baño de en junto a darse una ducha.

Se desvistió y entro a la tibia agua, mojando sus cabellos y lavándolos abundantemente con champú con aroma a bamboo chino y duraznos, lavando bien su cuerpo con jabón y quedando bajo la caída de agua hasta dejar que toda la espuma huyera de él, tras el chillido abundante de la regadera golpeando con el agua a la baldosa bajo sus pies. Varios suspiros complacidos salieron de su garganta cuando termino de asearse, enrollando la blanca toalla a los lados de su cadera y otra sobre sus hombros, secando sus oídos y cabello. Salió del cuarto de baño y fue hasta la cocina, sacando de la pequeña nevera una cerveza que comenzó a beber mientras daba vueltas en su habitación, sacando la ropa que se podría, utilizando un look mas cómodo y hogareño, pero dejándola reposar sobre un sillón frente a su cama, decidiendo ir primero a fumar un cigarrillo en el balcón, admirando al cielo casi nocturno, que se teñía de un naranja opaco y nubes en púrpura sobre la ciudad de new york que empezaba a encender las luces de todos los lugares.

E l humo salía en una columna irregular de su nariz y boca, de vez en cuando volteaba y miraba a través del cristal de las puertas corredizas a Jules, quien aun reposaba sobre el colchón. Dejo salir un suspiro… hacia mucho tiempo que no tenia compañía en casa, aunque la verdad sabia que el muchacho pondría el grito en el cielo al despertar………………………….. eso le hizo gracia, y sonrió de medio lado botando la colilla del marlboro, sacando uno nuevo de la cajetilla y encendiéndolo para catarlo igual que el anterior, divagando en sus pensamientos, mientras un pequeño frio comenzaba a apoderarse de él, pues, aun varias gotas de agua resbalaban por su desnudo cuerpo, que apenas era cubierto por un par de toallas, que ni siquiera era de un largo necesario para abrigarle un poco.


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Jules
Posted: Aug 29 2008, 09:35 AM


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En sus sueños había retrocedido en el tiempo. Soñaba que seguía teniendo catorce años, estaba en clase, en la universidad, rodeado de un montón de mesas vacías. No había ni un alma en todo el aula.

Jules se levanto y camino fuera de la clase, buscando a las demás personas pero no había nadie. Abrió la boca gritando los nombres de algunos profesores y compañeros pero no le salía la voz.

El pasillo por el que caminaba iba haciéndose más angosto conforme intentaba llegar a la salida del centro. Comenzaron a pitarle los oídos y en cuanto logro empujar la puerta el sol le dio de lleno en la cara provocándole un mareo. Levanto la cabeza encontrándose con una visión perturbadora. Todos sus compañeros estaban fuera de los edificios, de pie, de espaldas a él, con las cabezas levantadas hacia el mismo punto en el cielo.

Jules camino en silencio hasta ellos, pasando entre las hileras de gente inmóvil y silenciosa. Alargo temblorosamente una mano hacia el hombro de uno de sus profesores y este inclino la cabeza hacia el. Jules grito; el hombre no tenía rostro, le asió con fuerza de uno de los brazos mientras su cabeza, de piel fina y semitransparente, se iluminaba como una bombilla y le estallaba en la cara, salpicándole el rostro de sangre y restos de cerebro.

Esta vez si se escucho su grito cuando el resto de la personas a su alrededor empezaron a estallar siguiendo una secuencia de a dos estallidos cada cinco segundos.

Jules despertó.

El corazón le latía a mil por hora y jadeaba aún entre las brumas de sueño. Se paso el dorso de la mano por la cara mientras enterraba las uñas en las sabanas, agarrando con fuerza la tela. Puso el brazo sobre sus ojos, cerrándolos lentamente intentando normalizar su respiración. Pasados unos minutos reparo en que no estaba donde debía estar.

Se incorporo de golpe, viendo que no era su cama, ni su habitación, aunque la oscuridad no le dejaba verla bien, tampoco era su piso. Estaba aturdido, recordaba vagamente los últimos minutos pasados en el hospital pero nada más; supuso que se había desmayado por el dolor.

Frunció el ceño llevándose una mano a la cara notando como le punzaba de dolor la cabeza; migraña, probablemente había dormido demasiadas horas, más de las cuatro a las que estaba acostumbrado. Giro la cabeza hacía el único punto de luz de la habitación; la ventana corrediza. Más allá del cristal pudo ver la silueta de Frankie, recortada sobre el balcón, observando la ciudad bajo sus pies. Volutas de humo salían de su boca.

Se levanto pesadamente de la cama, estaba vestido con su ropa, pero sin los zapatos. Se echo el pelo hacia atrás con la mano y volvió a fruncir el ceño, algo molesto por encontrarse a saber en donde y porque su instinto no le había fallado; le iba a costar deshacerse del chino. Estaba también molesto consigo mismo porque Frankie había logrado crisparle los nervios, darle dolor de cabeza y tenerle molesto en tan sólo un par de horas.

‘’Menuda cualidad’’ ironizo caminando hacia Frankie.

Se cruzo de brazos y se quedo en el umbral del balcón, con los labios torcidos en una fea mueca.

-¡Eh, tú el samaritano idiota! – lo llamo a mala leche - ¿Nadie te ha dicho nunca que eres muy molesto?

Lo señalo con un dedo, en un gesto sino feo ni obsceno al menos de mala educación. Estiro la mano y le dio a Frankie un toque en el pecho.

-Uno; ¿a dónde me has traído? Dos; ¿quién te dio permiso para sacarme del hospital tarado?
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Frankie
Posted: Aug 29 2008, 06:53 PM


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-¡Eh, tú el samaritano idiota!............ ¿Nadie te ha dicho nunca que eres muy molesto?

Frankie giró la cabeza hacia un lado, mirando por sobre su hombro que el muchacho se había puesto en pié, y parecía tener más color en la cara del que le percibía más temprano; eso por un lado le alivió un poco, al menos no tendría un cadáver más encima.

- Así que ya despertaste…. – Entabló con una voz apagada, mientras se daba vuelta y apoyaba su espalda del reposo del balcón, dejando descansar sus codos sobre el barandal, y el cigarrillo aún humeante sobre su boca. Le dedico una sonrisa satisfecha…………..aquel chico en vez de despertar preguntando donde estaban, prefería insultarle…. Menudo muchacho.

-Uno; ¿a dónde me has traído? Dos; ¿quién te dio permiso para sacarme del hospital tarado?

Alzó una ceja ante los pequeños golpecitos que se hacían sobre su piel parcialmente desnuda por parte de aquel dedo tenso de Jules: el gesto la verdad perturbó un poco a Xiding, quien mecánicamente subió una mano y cerró el puño alrededor de la muñeca del muchacho, deteniéndole la acción que llevaba a cabo en el acto, entonando sus ojos sobre las oscuras orbes del otro, mientras aquella imponente sonrisa permanecía reinante en sus labios.

- De nada – respondió como si en vez de esa sarta de preguntas, Jules le hubiera agradecido.

Soltó suavemente la mano del pelilargo, apartándolo un par de centímetros más de su cercanía con un empujón que propinó desde el amarre que le tenía en la muñeca antes de abandonarla, retomando su antigua postura de los codos relajados sobre el barandal, pero esta vez tomando el cigarro entre sus dedos para dejar salir el dócil humo de su boca y nariz, echándolo justo en dirección a la cara del más bajo, y sonriendo ante la expresión que este adopto.

- Uno: Te traje a mi casa – respondió con voz juguetona….. ya el sol había muerto por completo, y las luces coloridas de la ciudad, eran lo único que golpeaban contra la tez de Frankie y Jules, brindándoles los colores que los hacían notar en la penumbra de lo alto de un apartamento solitario en un piso 43, donde apenas los focos de la ciudad llegaban, como para ayudarles a ver algo cuando estaban faltos de iluminación propia en el apartamento. – Dos: ¿Preferías quedarte allá?........ – dijo sarcástico – en ese caso déjame vestirme para devolverte, yo no tengo lio.

Se separó del balcón, caminando con su pseudodesnudes por el piso frío de su hogar, metiéndose de nuevo al lugar y encendiendo las luces, dejando ver el contenido de su habitación:

Era un apartamento no muy grande con bastante lujo para pertenecer a un chico soltero de 20ti tantos años, el piso parecía sacado de un tablero de ajedrez, pues la baldosa se repartía entre tacos blancos y negros, las sábanas de la cama eran blancas puras completamente sin un detalle, y era una cama matrimonial que reposaba en el centro de la habitación pegada a la pared trasera con 4 almohadas en ella. En frente, una TV grande con varias consolas de video juegos y un baño a un lado.

La cocina, el baño de huéspedes y dos cuartos más adicionales también estaban incluidos en el lugar, pero hacia el otro extremo de la casa. No era un departamento muy grande, pero, para una sola persona viviendo ahí, era más que suficiente.

- ¿Tienes hambre? – preguntó dejando caer la toalla que se amarraba en su cadera sobre la colcha de la cama, quedando como dios lo trajo al mundo frente al muchacho, quien aun permanecía en la parte exterior del balcón, colocándose unos bóxers grises oscuros y sobre estos un pantalón deportivo blanco de esos largos de tela suave , con dos líneas azul marina a los lados de sus piernas, aún dejando que su dorso quedara desnudo.

Llevó la toalla y la guindó sobre la puerta, saliendo en búsqueda de una segunda cerveza en la nevera pequeña que tenia de emergencia en su habitación, destapándola y ofreciéndole una al muchacho, a quien se aproximo desde donde estaba y le lanzó la lata fría a las manos. – En la cocina hay comida por si quieres algo, debes estar hambriento.

Se devolvió y sentó sobre su cama, tomando el control de una de las consolas y empezar a jugar cualquier cosa con tal de distraerse con eso, dirigiendo miradas esporádicas por el rabillo del ojo al pálido muchacho, borrando su sonrisa pues en aquel momento había olvidado hacerlo mientras se cambiaba de ropa y divertía con el juego: - No se abrirá sola si te me quedas viendo de esa manera – afirmó refiriéndose a la lata de cerveza en su mano, sudando gotas frías desde su metálico envase.


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Jules
Posted: Sep 1 2008, 08:32 AM


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No quería reconocerlo, pero durante unos instantes, mientras Frankie había sujetado su muñeca, sintió miedo. No creía que el oriental fuese a querer hacerle daño, pero uno nunca podía confiar plenamente en los demás....Era algo que le había enseñado su cúmulo de malas experiencias con la gente a la que había dejado aproximarse a él, y con la que no, también.

''Jodido fenómeno''. Así le había llamado el cabrón de ultimo año, dos veces más alto que él, que le había roto la muñeca en su penúltimo año de instituto.

Se apartó de Frankie a la defensiva, robándose la muñeca a pesar de que no le había hecho daño, poniendo una distancia prudencial entre ambos, sólo por si las moscas, observando al oriental con algo de suspicacia, notando por primera vez que tan solo estaba cubierto por una toalla, y eso acababa de perturbarle. Aparto la mirada para evitar tenerla parada demasiado tiempo en el cuerpo del otro, buscando cualquier tontería en la que concentrarse antes de que le diera por gritarle al otro que por amor de dios se vistiera.

Vale que le gustase fumar, incluso de vez en cuando se liaba algún porro, pero agrio el gesto de su cara al recibir el humo del cigarro de Frankie, aguantándose las ganas de coger el pitillo y meterselo en la boca a la fuerza. Le jodia cuando le hacían eso. Frankie comenzaba a parecerle un crío en algunos aspectos; eso, lo del humo era de crios chicos que se pican y devuelven el pique con tonterías. Lo cierto es que constato que ambos parecían por momentos dos crios picándose entre ellos, aunque ahora, la atmósfera que se había creado en el balcón comenzaba a ser extrañamente pesada, había algo que molestaba a Jules porque le ponía nervioso y aún más a la defensiva, y se daba cuenta de que no era necesariamente el carácter de Frankie, sino más bien Frankie entero, aunque no sabía por donde coger el malestar y analizarlo. Y eso le cabreaba.

- Uno: Te traje a mi casa. Dos: ¿Preferías quedarte allá?........ – dijo sarcástico – en ese caso déjame vestirme para devolverte, yo no tengo lío.

-No - contesto con la voz algo ronca - Odio los hospitales...

No pudo continuar hablando porque Frankie había salido del balcón, pasando tranquilamente a su lado, encendiendo las luces y dándole una panorámica del apartamento, viendo la cama revuelta en la que había estado durmiendo, bastante cómodo ya que hacia varias noches que no lo hacia. Normalmente se quedaba dormido frente a la pc, o en el sofá frente a la TV, viendo alguna película de terror de las que se bajaba de internet.

De inmediato se fijo en las consolas de Frankie, sorprendiéndose de encontrarlas, no había esperado verlas, de alguna manera no podía imaginarse a aquel chico sentado frente a la TV jugando con la ps o con cualquier otra consola. Giro la cabeza para mirar a Frankie y ver que hacía y deseo no haberlo hecho.

- ¿Tienes hambre?

La frase en si perdió cualquier importancia para Jules y su estomago, cuando reparo en que la toalla que hasta entonces separaba a Frankie y su anatomía del exhibicionismo, acababa de caer con una simpleza avasalladora, dejando al oriental como su madre le trajo al mundo. Por suerte, antes de que la cara de Jules adquiriera un tono de piel demasiado sano a lo que normalmente estaba acostumbrado, Frankie se puso los calzoncillos y los pantalones, pero no la camiseta. Si se la hubiese puesto Jules estaría más cómodo, pero sin ella le seguía recordando la escena que acababa de presenciar, y le molestaba que le hubiese turbado tanto.

''Joder'' mascullo por lo bajo, mirando de reojo que Frankie no lo hubiese oído. Aparto de vuelta la cabeza, fijando la vista en la cama, concentrado en otra cosa que no fuera la palabra ''desnudo'', seguida de ''tío bueno'', intentando que su cabeza regresara a donde tenía que estar. Era hora de marcharse....

Apenas coordino movimientos para atrapar la lata de cerveza, sintiendo su tacto duro y frío, colocándosela en la frente sin abrirla, aliviando así las punzadas de dolor.

- En la cocina hay comida por si quieres algo, debes estar hambriento.

Hasta ese momento no había reparado en que efectivamente tenía hambre, se le constriñeron las tripas, recordándole que desde la asquerosa pizza precalentada de la noche anterior, no había probado bocado alguno. Quiso negarse, decir que tenía que irse, objetar algo, pero solamente ante la poco apetecible acción de volver a su piso, y no sabiendo que iba a encontrarse, basto para quitarle la idea de la cabeza. Por el contrario bufo exasperado consigo mismo.

- No se abrirá sola si te me quedas viendo de esa manera

Por fin se decidió a entrar de vuelta al piso, pasando cerca de Frankie e inclinándose para devolverle la cerveza.

-Sujétala hasta que vuelva

Sabía que podría arrepentirse a la larga de aquello, y que la amabilidad no iba con él, pero a fin de cuentas necesitaba agradecerle a Frankie que le hubiese ayudado, aunque en una parte de su cabeza, su terquedad le seguía asegurando que no había necesitado su ayuda.

Se acerco hasta la puerta, apoyando la espalda en ella.

-¿Donde esta la cocina? - ya que al parecer iba a hacer un poco de gorrón al menos compartiría. Lo suyo no era cocinar, pero algo sabía hacer - Supongo que tu también cenarás

Sintió que enrojecía débilmente tras decirlo, frunciendo el ceño molesto porque eso le ocurriese, prefiriendo bajar la cabeza un poco para que Frankie no lo notase. Si lo hacia estaba seguro de que iba a reírse de lo lindo de el.
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Frankie
Posted: Sep 3 2008, 07:27 PM


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-¿Donde esta la cocina?................ Supongo que tu también cenarás

El asiático alzó una ceja con una pseudo sonrisa en sus labios – Si, yo también tengo un poco de hambre - respondió dejando la cerveza fría que Jules le lanzó antes caer a un lado del colchón, y abandonando en el proceso el control de la 360 del otro lado, levantándose de la cama y caminando en dirección al pálido muchacho.

Cuando estuvo a su lado, se inclinó en dirección al chico, como atrapándolo entre la puerta y su cuerpo, llegando a notar que su piel por primera vez poseía algo de tinte en las mejillas…. U leve rubor que apareció repentinamente en su cetrina piel, arrancando una risita escondida de los labios de Frankie, quien bajo un poco hasta dejar que su boca quedase a la altura de la frente de Jules, pero conservando cierta distancia de separación de él, estirando el brazo un brazo en dirección a él, pasándolo pos un lado de su cuerpo hasta abrir la manija de la puerta y abrirla, dejándole así salir al chico, dedicándole una sonrisita burlona desde las altura cuando volvió a erguirse por completo.

- Por aquí – entabló suave pero firmemente, apartando con un ligero movimiento de su mano el delgado cuerpo de Jules, para salir él por la oscuridad del pasillo e ir prendiendo las luces mientras arrastraba sus dedos por un par de encendedores que decoraban la pared, dejando así en claro el otro extremo del departamento.

La cocina del chino era pequeña pero bonita, estaba decorada con varios vistosos adornos clásicos de la cultura china, con labrados de bronce y oro y trenzas en rojo escarlata, varios kanjis en las baldosas de color crema, y el piso que aún conservaba su variado en blanco y negro. El chino aproximó su mano a la nevera, como señalándola con la palma abierta, devolviendo su mirada al lugar donde se encontraba Jules, ofreciéndole una cordial sonrisa – Este es el refrigerador, siéntete libre de utilizarlo cuando queras – y terminada la frase, caminó hasta uno de los cuatro bancos altos que estaban del lado exterior de la mesa bar que separaba la cocina de la sala, encendiendo el TV que estaba detrás suyo entre unos muebles con ayuda del control remoto que tomó de la mesa.

Buscó algo interesante que ver en TV, mientras pasaba de manera aleatoria los canales, hasta que por fin lo dejó en el canal de los videos, oyendo un poco de su música favorita mientras seguía el ritmo con los dedos de su mano izquierda.

- ¿Vives solo? – preguntó de la nada, sin dejar de mirar el TV detrás suyo, volteado de manera un poco incómoda para mirar, mientras la mitad de su cuerpo seguía casi derecha, apoyada a la mesa de bar, tecleando con la mano sobre esta – Es decir….. no pareces alguien que viva con o de sus padres. – Por fin sus ojos café oscuro se separaron de su distracción televisiva y se centraron de nuevo en su acompañante, endureciendo un poco sus facciones hasta hacerlas completamente serias, - tampoco luces como alguien que pueda alardear de tener infinidades de amigos…….. – Sabía que estaba siendo entrometido, pero poco le valía, si iba a tener un extraño aquel día en casa al menos sabría a que extraño se había llevado - ¿Estás enfermo de hace tiempo, o, que te ocurrió?....... por que ese estado en el que te encontré vaya que daba pena.


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Jules
Posted: Sep 4 2008, 02:10 PM


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-Si, yo también tengo un poco de hambre

Cuando Frankie se puso de pie y se acerco hasta el, Jules de inmediato se tenso. Volvía a estar a la defensiva, pero es que el asiático le ponía muy nervioso, y no solo porque no estuviera acostumbrado a que le trataran bien, después de todo es lo que Frankie había hecho, sino porque hasta ese momento no había pensado en Frankie como en un tío a la manera de tío, tío, tío, es decir, hombre atractivo con el que estaba completamente a solas. Y tampoco era como que estuviese pensando en que Frankie pudiera verle de la misma manera. No, era la manera de comportarse del asiático, la forma en que parecía jugar con el, como el gato y el ratón, y eso le crispaba y lo volvía un manojo de nervios, ya que no estaba acostumbrado a esas cosas. No sabía ni como comportarse, ni mucho menos que decir, hacer o que pensar; así que optaba por la salida que encontraba mas diplomática: callarse y no hacer nada.

Se ruborizo cuando el cuerpo de Frankie se inclino sobre el suyo, pego las palmas de las manos a la puerta y prefirió buscar un punto donde poner los ojos con tal de evitar mirar al asiático. Por suerte quedaba la justa separación para evitar estar pegado al otro, aunque eso no ayudaba demasiado. Casi sentía ganas de apartarle de un empujón y gritarle, sobretodo cuando sintió su aliento tibio en la frente, y justo entonces un brazo casi rozarle. Aparto la mano con rapidez y en cuanto noto que la puerta se abría salió al pasillo apartándose con rapidez del otro como si este quemara. Y eso era justo lo que sentía, que Frankie quemaba, así que lo mejor era estar lo más alejado de él y de sus juegos. Frunció el ceño.

-Por aquí

Noto como era apartado por la mano de Frankie, y respiro aliviado al ir viendo como le guiaba hacia la cocina. Decidió dejar un par de pasos entre ambos, caminando detrás del asiático sin mirarle, intentando concentrarse en la disposición del piso y lo que en el había, todo con tal de no dejar que el otro siguiera poniéndole nervioso.

La cocina le resulto bonita; la decoración le distrajo algunos minutos, incluso puso una mano sobre una baldosa de la pared para repasar un kanji con los dedos. Eran bonitos, finos e intrincados. Recordó vagamente la cocina que tenían en casa de su padre, toda llena de cosas, revuelta y en colores tierra, decorada por una tía de su padre a la que hacía tiempo que no veía, concretamente desde que esta se había mudado a Minnesota. De vez en cuando la llamaba para decirle que tal le iban las cosas y se enviaban las tarjetas de rigor por los cumpleaños y las fiesta. Ella llevaba años intentando convencerle de venir a vivir con su familia, o de al menos viajar para pasar las fiestas con ella, pero Jules siempre se negaba. No le gustaban las fiestas navideñas y por otra parte no quería ser mal tercio en la reunión de una familia. El no pertenecía a esa vida y no se sentía con derecho a venir a interrumpir la vida de su tía así como así. Estaba muy cómodo solo, aunque a veces echase de menos algo de compañía.

‘’Tienes dos opciones. O te compras un gato, que es de solteronas viejas, o te buscas un novio’’ le decía siempre Arthur, obviando el hecho de que con ‘’novio’’ Arthur solía referirse a si mismo. Y Jules siempre le contestaba de igual manera; con un corte de mangas. Nunca había tenido muy claro si Arthur se ofrecía como pareja en serio, o solo bromeaba. Tampoco le apetecía conocer la respuesta.

Frankie le saco de sus pensamientos de nuevo, tanto que hasta dio un respingo al oír su voz.

-Este es el refrigerador, siéntete libre de utilizarlo cuando quieras

-Vale – contesto a media voz, sin estar seguro de que Frankie hubiese escuchado su respuesta. Espero hasta que el asiático estuvo sentado en uno de los cuatro bancos que separaban la sala de la cocina, entretenido con la TV para abrir el refrigerador y echar un vistazo pensando que hacer exactamente. ‘’Algo sencillo y comestible’’ solía bromear su padre cuando le veía frente a los fogones ‘’ y por dios hijo, no lo quemes ¿quieres? Que la ultima vez me costo lo suyo rascar el huevo de la sartén’’ añadía de vez en cuando, aunque Jules opinaba que no pasaba nada por quemar uno o dos huevos de cuando en cuando, el mundo no iba a acabarse por ello.

Estaba empezando a sacar algunas cosas para picar una ensalada cuando se dio cuenta de que su ‘’anfitrión’’ volvía a prestarle atención. Le miro brevemente, con un vistazo de lado, y después prefirió darle la espalda para que no le pusiese tan nervioso.

-¿Vives solo? Es decir….. no pareces alguien que viva con o de sus padres. Tampoco luces como alguien que pueda alardear de tener infinidades de amigos…….. ¿Estás enfermo de hace tiempo, o, que te ocurrió?....... por que ese estado en el que te encontré vaya que daba pena.

-Ya se que daba pena – respondió secamente – no hace falta que me lo recuerdes – se echo el pelo hacia un lado y busco dentro de los cajones un cuchillo para comenzar a picar la lechuga – La carne ¿cómo te gusta? ¿poco hecha o mucho? – sin decir nada más comenzó a buscar un bol donde depositar la lechuga.

-Haces demasiadas preguntas Frankie, antes yo también las hacia, pero a veces es mejor callarse – torció los labios en una mueca de concentración y comenzó a picar unos tomates que había encontrado dentro de un cajón de la nevera, paro un instante pensando detenidamente en lo que iba a hacer y por fin suspiro sonoramente – Vivo solo desde los dieciséis, y en cuanto a los amigos, es difícil ser amigo de alguien que cree que por tener un coeficiente intelectual superior a la media vas a estar todo el tiempo mirándole por encima del hombro. Yo no soy así – le aclaro sin saber exactamente porque, solo había sentido la necesidad de dejarle claro que ni le gustaba alardear de sus dotes, ni se creía mejor que los demás por ser como era – Ya llevaba días sintiéndome mal, creía que era una gripe estomacal, ya me ha pasado antes. De pequeño me extirparon el apéndice – se volvió hacia el y se levanto la camiseta un poco, enseñándole la fina cicatriz de uno de sus costados, después volvió a lo que estaba haciendo, tarareando por lo bajo una canción que sonaba en la TV y que le gustaba muchísimo.

-¿Y tu? – le devolvió la pelota – ¿Acostumbras a traerte a todo aquel que te encuentras por la calle a tu casa? – se chupo un dedo manchado de aceite y comenzó a sazonar la carne que iba a preparar.

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Frankie
Posted: Sep 5 2008, 05:13 PM


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-Haces demasiadas preguntas Frankie, antes yo también las hacia, pero a veces es mejor callarse……

Ante aquello, el chino solo atino a alzar una ceja, dispuesto a responder con algo de ironía, pero justo en el instante en el que se proponía hacerlo, el segundo continuó con su charla:

- Vivo solo desde los dieciséis, y en cuanto a los amigos, es difícil ser amigo de alguien que cree que por tener un coeficiente intelectual superior a la media vas a estar todo el tiempo mirándole por encima del hombro. Yo no soy así.

De cierto modo, se vio reflejado por un instante en la misma historia de Jules, aunque no tan “exactamente”…. Eso le hizo bajar un poco la guardia y volver a trazar una suave sonrisa en sus labios… al menos el chico no era un terrorista o algo por el estilo.

- Ya llevaba días sintiéndome mal, creía que era una gripe estomacal, ya me ha pasado antes. De pequeño me extirparon el apéndice.

Se alzo la camisa mostrando parte de su blanquecino abdomen y una bastante llamativa cicatriz en aquella cetrina piel: si para el muchacho no era un pecado mostrar aquellas marcas que escribían sobre su cuerpo, para Frankie si que lo era, pues, aquellas rayas eran como un enfermizo fetiche para el asiático, que en más de una ocasión busco en burdeles de mujeres y hombres, personas con cicatrices para acostarse con ellos, con tal de poderles tocar aquellas líneas que le marcaban la piel mientras les hacia el amor.

Un estremecimiento interno se apoderó de la espina dorsal del chino, clavando sus ojos justo en la zona donde Jules tenia la cicatriz, aún cuando la tela de su camisa ya había tapado la zona. Se pasó la lengua por los labios, aún manteniendo su inseparable sonrisa de ellos, subiendo suavemente los ojos hasta la nuca de Jules, quien se había volteado para continuar con su labor: Frankie se acomodo sobre el bar, suavizando su mirada mientras observaba atento al joven frente a él:

-¿Y tu?.......... ¿Acostumbras a traerte a todo aquel que te encuentras por la calle a tu casa?....

Ante aquella frase, el oriental no pudo hacer más que soltar una pequeña carcajada escondida, bajando un poco la cabeza hasta dejarla a la altura de sus hombros bajos, riendo un poco, dejando que sus codos sostuvieran el peso de su parte alta del cuerpo sobre el mesón, alzando de nuevo la cara cuando ya estuvo más relajado.

- No – respondió seco, pero sin borrar su gracia del rostro – No lo acostumbro, pero como te dije en el hospital…… estaba aburrido.

Se fue levantando lentamente de su asiento, rodeando la mesa con pasos suaves hasta quedar detrás del más delgado, pasando sus brazos por los lados del cuerpo de este, abrazándole con cierto descaro abusivo por la cadera, utilizando una mano para hacer que Jules pegara su espalda a su pecho, y la otra para buscar con el tacto suave aquella cicatriz de nuevo, palpando despacio la piel pálida, metiendo su mano por debajo de la tela hasta encontrar el pequeño bulto con sus dedos, repasando su largo con el índice repetidas veces, haciendo el mismo trazo que el bisturí delicadamente.

- …Y con respecto a lo de la carne…- comenzó diciendo en palabras dóciles, casi en susurros, acercando sus labios despacio al oído de Jules, pero sin atreverse a dejar que rozaran con su piel - …Me gustan término medio……… tal y como esta cicatriz.- prosiguió refiriéndose a la marca que se hallaba tocando sobre el muchacho, rodando los ojos hasta la puerta unos cuantos metros más a la izquierda, aun oculta bajo la sombra de la oscuridad, aunque no tan tenue por las luces de la cocina y la sala, notando que todas las llaves estaban pasadas. – También se cocinar muy bien, Jules… - se valió de decir su nombre con cierto énfasis juguetón, aunque nada morboso o exagerado; de hecho, había utilizado su normal tono de habla, solo que esta vez un poco más suave de lo regular sobre la pata del oído de su acompañante, a quien aun abrazaba con cierta sutileza - Podría resultar quedar una deliciosa comida si me dejas que te eche una mano.

Su sonrisa alargada en sus labios, y por fin sus manos abandonando aquella delgada figura, subiendo por el contorno de su cuerpo, siguiendo la línea de sus brazos, hombros y finalmente cuello, tomándose la libertad de sostener aquel lacio cabello con sus manos, retirándolo de su rostro y nuca, alzándolo en un moño ajustado sobre su cabeza. Rodó los ojos hasta dar con un envase muy elaborado con motivos chinos, trasparente, donde reposaban varios palillos, tomando uno al liberar una de sus manos, y clavándolo en el azabache pelo de su interlocutor. – …..Así trabajarás mucho mejor – dijo de pronto, abandonando su puesto peligrosamente cerca de Jules, retrocediendo un par de pasos hasta el bar detrás suyo, alzándose con la fuerza de sus brazos sobre él y sentándose encima, abriendo las piernas un poco cuando estuvo arriba, y dejando descansar sus codos sobre sus rodillas, sin separar aquellos castaños ojos de la bonita y delgada nuca de su compañero aquella noche.

- Por cierto, me gusta tu cabello - agregó sonriendo desde atrás.


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Jules
Posted: Sep 6 2008, 03:24 PM


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- No. No lo acostumbro, pero como te dije en el hospital…… estaba aburrido.

Jules bufo, poniendo los ojos en blanco, aprovechando que tenía a Frankie de espaldas, y que este no podía verle la cara. Le dio la vuelta a la carne sobre la sartén, enfrascado en lo que hacia, tanto, que no se percato de en que momento el oriental se había desplazado hasta colocarse detrás suya. La mano que sujetaba el tenedor con la que movía la carne, se quedo congelada sobre la sartén, en el instante justo en que los brazos de Frankie hicieron contacto con su cuerpo.

En principio se ofusco, creyendo que intentaba darle un abrazo compasivo, que en cierta manera sentía algo de pena por él. Lo que menos quería en aquellos momentos era compasión; odiaba lo mal que le hacia sentirse la lastima ajena. Iba a protestar, a decir algo, lo que fuera, cuando su cuerpo, antes que su mente, le hizo ver la poca compasión que tenía aquel abrazo, y lo poco inofensivo que resultaba. Se estremeció. Los dedos de Frankie buscaron algo por debajo de su ropa, y sintió como vibraba su piel ante el roce de la yema de sus dedos. La mano encontró la cicatriz de la extirpación, y se dedico a recorrerla lentamente, como si degustara con la piel su forma, su tacto y hasta el sabor que pudiera tener su piel en ese punto.

Por el amor de Dios. ¡¿A que se supone que estaba jugando el chino?!

Tendría que haberse movido, apartado de el, quizás hasta gritado, y sin embargo se quedo clavado en el sitio, frente a la humeante sartén, algo tenso, muy confuso, y de alguna extraña manera reconfortado de que Frankie no le hubiera mostrado lastima en aquel momento, aunque tampoco estaba seguro de porque le estaba tocando.... más bien podría decirse que metiendo mano. Y más importante aún, ¿porque no hacia nada por impedírselo? No llevaban ni un día de conocerse, y se encontraba en su casa, cocinando en su cocina, y con el dueño del apartamento a su espalda; con sus manos, sus brazos, sus labios, en definitiva, su cuerpo entero, donde no debía estar, o al menos donde Jules no tendría que permitirle estar. Volvía a sentir que Frankie quemaba. ¿Que pasaba con lo de ''guardar las distancias''? Así, claro, eso se aplicaba a el; no al oriental.

En su espalda podía notar el calor que desprendía el pecho de Frankie, su contorno y forma, y oler el aroma del champú de su cabello, tan cerca de su rostro cuando le sintió inclinarse sobre su oído. Otro estremecimiento. Tenía su boca tan cerca de su piel, si se concentraba podría haber sentido las contracciones en la respiración del oriental, pero no estaba por la labor. Frankie volvía a ponerle nervioso. Algo le impedía escaparse de él, y al mismo tiempo todo su cuerpo le gritaba, no, le chillaba que se apartase, que estaba jugando con fuego con un desconocido. Oh, pero no es un desconocido, se llama Frankie.....Sí, pero no le conoces de nada.....Pero es así como se conoce la gente.....Pero tú no eres así, mírate.....Creo que no quiero apartarme.....HAZLO. BASTA YA.

- …Y con respecto a lo de la carne…Me gustan término medio……… tal y como esta cicatriz.

Negó con la cabeza, débilmente, intentando apartar de su mente todas las ideas que se estaban agolpando. ''Sólo esta jugando, síguele la corriente y no te pongas nervioso''. Estaba muy bien pensarlo, pero era jodidamente difícil hacerlo, sobretodo si Frankie se dedicaba a hablarle con aquella voz. ¿Tendría el tío la más mínima conciencia de como la modulaba y en que forma la utilizaba? A cualquier otro que no fuese el, ya lo tendría comiendo de la mano, besándole la muñeca y siguiendo un reguero de mordisco hasta el hombro. Pero el no era cualquiera, le costaba fiarse hasta de su propia sombra, no hacia buenas migas con nadie, y no se dejaba seducir por cualquiera. ''Que voz'' volvió a pensar.

– También se cocinar muy bien, Jules… Podría resultar quedar una deliciosa comida si me dejas que te eche una mano.

Iba a responder, a apartarse por fin, le estaba provocando. Le mareaba, le confundía, no le gustaba no ser plenamente dueño de si mismo. Perder el control no se encontraba entre sus planes, y esperaba que en los de Frankie tampoco. ''Solo esta jugando'' volvía a repetirse ''Solo eso. Esta intentando ponerte nervioso. Te darás la vuelta y veras que se estaba burlando de ti. Nada más. Venga, date la vuelta Jules. Date la vuelta''.

Y no pudo.

Las manos de Frankie abandonaron la cicatriz, tomándose la libertad de serpentear por los contornos de su cuerpo....sus brazos....los hombros....y el cuello, donde sufrió un ligero escalofrío incapaz de razonar sobre el porque del mismo. Y entonces las manos de Frankie le recogieron el cabello, y aquello basto del todo para hacerle volver a la realidad de golpe y porrazo, como cayéndose de culo sobre una calle pavimentada.

– …..Así trabajarás mucho mejor

Por fin se alejo de el. Respiro hondamente, apoyándose con las manos sobre la encimera en la que se encontraban los fogones, intentando calmar sus nervios. Habría dado cualquier cosa por ser una persona con temple, con nervios de acero. Alguien de hielo; entonces no podrían violar su espacio personal con tanta facilidad, y si alguien lo hacia no podría desbaratarle su bien conseguido muro de protección. Ahora resultaba que los ladrillos con los que lo había construido no valían demasiado con según que personas.

- Por cierto, me gusta tu cabello

Encontró las fuerzas necesarias para voltearse y encarar al oriental, frunciendo el ceño, casi echando chispas por los ojos.

-¿A que juegas Frankie? - inquirió bruscamente - ¿Es un hobbie o algo así? Eso de ir poniendo nerviosa a la gente

Se echo para atrás intentando guardar la compostura, sin fijarse en donde exactamente estaba poniendo las manos hasta que fue a dar con su mano derecha en el borde del fogón, pegando un grito que debió de escucharse en todo el bloque de apartamentos. Apartándose de golpe y a trompicones. No sólo había quemado la carne por no prestarle atención, de paso se había quemado parte de la palma de la mano.
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